Esta vez en forma de música, la Plaza de Mayo volvió a oír los reclamos de los obreros de la ex Terrabusi, que hace casi dos meses luchan por la reincorporación de 162 compañeros despedidos. Bruno Arias y El Bordo cerraron el festival que inauguró uno de los trabajadores suspendidos durante la protesta: “Esperemos que de a poco empecemos a ganar esta lucha".Por Nicolás Sagaian
Fotos de Mariano Iñiguez
Buenos Aires, septiembre 30 (Agencia NAN).- Las balas de goma y los palazos de la violenta represión del último viernes todavía duelen en el cuerpo. Fastidian, como esa herida sangrante que simbolizan los 162 trabajadores despedidos de Kraft Food (ex Terrabusi) y la innumerable cantidad de suspendidos. Igualmente, la lucha continúa. Por eso, en solidaridad con los empleados de la multinacional y en repudio a la precaria situación laboral que por estos días están viviendo, se realizó ayer un Maratón Cultural en Plaza de Mayo, donde El Bordo, Bruno Arias y Palo Pandolfo, entre otras 16 bandas, ofrecieron su música para acompañar el trabajo de grupos artísticos. Juntos elevaron la lucha de los obreros durante poco más de cinco horas: "Para que la fabrica deje de ser un estado de sitio y el Ministerio de Trabajo decrete la Emergencia Laboral".
A la espera de una respuesta concreta de la empresa a los pedidos de los trabajadores --como la revisión de las suspensiones y de sólo 86 despidos que se analizarían mañana, según prometieron directivos de la fábrica--, la jornada comenzó cerca de las 17 para sumarse a las múltiples marchas y protestas que se vienen realizando en el país. Al lado de la Pirámide de Mayo, tapizada de pintadas con aerosol que rezaban "ni suspensiones ni despidos", se levantó un gran escenario sobre el que abrió el festival Gastón Molina, trabajador de Kraft suspendido durante 15 días por participar de la resistencia al desalojo de la planta --que los empleados ocuparon durante 40 días para reclamar-- el último viernes. "Esperemos que esta jornada sea una fiesta y que de a poco empecemos a ganar esta lucha", se esperanzó, dándole la bienvenida a todos los que ya se habían acercado.
Entonces, la fría tarde comenzó a levantar temperatura con una seguidilla de bandas de folklore. José Lima y Los Hijos del Viento atrajeron los primeros aplausos. Pucho Ruiz, envuelto en el aire de Santiago del Estero y sus chacareras, provocaron el baile de los menos tímidos. Y con el trío Goldman-Lobos-Álvarez y el grupo Correntada llegaron los merecidos tributos a Mercedes Sosa y Atahualpa Yupanqui. Mientras, entre los jóvenes y chicos que miraban el show parados, y por las rondas de mate y bizcochitos que se formaban sobre el pasto, pasaban varias cajas alcancía con el objetivo de juntar un fondo de huelga para los trabajadores.
"Es que durante la última represión reventaron todo y se robaron el fondo de huelga que habíamos juntado --denunció Pablo Vega, uno de los despedidos--, así que fíjense con que impunidad se movió la Infantería, que saqueó a trabajadores que no cobran hace cuatro meses". Las acusaciones fueron en referencia al violento desalojo que las fuerzas estatales realizaron el viernes en la planta que la fábrica posee en Pacheco, al norte del Conurbano.
Por eso, con el objetivo de juntar más recursos en solidaridad con la lucha, a un costado se vendieron remeras estampadas y pines con las consignas "Todos somos obreros", "Ningún despido" y "Kraft-Terrabusi, todos adentro". La misma meta cumplió el buffet que improvisaron integrantes de la Comisión de Solidaridad con los Trabajadores de Kraft.
A las 19, las bebidas y las hamburguesas habían sido vendidas. Para entonces también habían pasado el músico José Piazza, delegado de la junta interna del Teatro Colón, y Hugo Ponce, cantante del Teatro Argentino de La Plata, que participó de uno de los momentos más emocionantes de la tarde al interpretar su "canción a los héroes del Crucero Belgrano". Aplausos y una gran ovación se oyeron a pocos metros de las carpas de los "veteranos no reconocidos de Malvinas", que hace años acampan en Plaza de Mayo en reclamo de subsidios.
La oscuridad de la noche de a poco fue envolviendo la plaza. Y con la huida del sol, también llegó la baja de la temperatura. Sin embargo, después de los carnavalitos y chacareras, los integrantes de TOD Metal, con su rock pesado, tocaron como para hacer temblar el edificio de la Casa Rosada y que alguien allí escuche los pedidos. "Por la resistencia de los obreros y para que el caso Terrabusi no sea un objeto de prueba con la idea de hacer un ajuste en todos lados", afirmó el cantante en coincidencia con lo que sostienen los trabajadores. La misma consigna levantó La Malatesta, el grupo de ska que ocupó luego el escenario y que dedicó una de sus canciones, “La Pucha”, a los trabajadores, diferenciándose de los que habían tocado hasta el momento.
Bajo la vista de 500 jóvenes y militantes con banderas y pancartas, y cuando la plaza empezó a tomar más color, hizo su paso (veloz) por el escenario Palo Pandolfo. "Sigan así, aguanten. Gracias por invitarme", se despidió el trovador y le dio inicio a la recta final del show. Llegó el plato principal con el jujeño Bruno Arias, que con una campera de Kraft prestada interpretó “Vientos del pueblo”, de Víctor Jara, "para los que están resistiendo".
"Quieren manchar mi tierra con sangre obrera / los que hablan de libertad y tienen las manos negras / no me asusta la amenaza / de los patrones de la miseria", comenzaron a predicar los primeros versos de la canción, que bastaron para fortalecer la resistencia de los obreros, que miraban el show de costado. "Para ustedes, no venimos por ningún color político", puntualizó Arias antes de que en una pantalla, al costado del escenario, aparecieran cortos realizados p0r el grupo independiente de cine Mate Amargo sobre las marchas de los empleados de Kraft.
Testimonios. La Policía dentro de la fábrica. Niños y mujeres corriendo. Son algunas de las postales más crudas de los días que el conflicto lleva encendido. El mismo grupo ocupa la embestida de la Montada sobre unos pocos trabajadores, los gases y las balas de goma. "Con todo esto la empresa busca quebrar la unidad de los trabajadores", explica el delegado César García en el video. Los aplausos llegaron de inmediato. Pegadito, el agradecimiento de los trabajadores por la solidaridad de todos con la lucha. Y, finalmente, el momento del postre: El Bordo que, acompañando el conflicto como desde el primer momento, cerró una jornada de cinco horas de música y resistencia.
La Plaza de Mayo se vació. Las luces siguieron prendidas, tal como se mantiene encendida la llama de la lucha de los trabajadores de Kraft, que esperan a mañana para seguir dando pasos. Que la empresa revise los últimos 86 despidos y 35 suspensiones, es un inicio. "Aunque el objetivo es que permanezcan todos en sus puestos de trabajo", afirmó Molina.
Testimonios. La Policía dentro de la fábrica. Niños y mujeres corriendo. Son algunas de las postales más crudas de los días que el conflicto lleva encendido. El mismo grupo ocupa la embestida de la Montada sobre unos pocos trabajadores, los gases y las balas de goma. "Con todo esto la empresa busca quebrar la unidad de los trabajadores", explica el delegado César García en el video. Los aplausos llegaron de inmediato. Pegadito, el agradecimiento de los trabajadores por la solidaridad de todos con la lucha. Y, finalmente, el momento del postre: El Bordo que, acompañando el conflicto como desde el primer momento, cerró una jornada de cinco horas de música y resistencia.
La Plaza de Mayo se vació. Las luces siguieron prendidas, tal como se mantiene encendida la llama de la lucha de los trabajadores de Kraft, que esperan a mañana para seguir dando pasos. Que la empresa revise los últimos 86 despidos y 35 suspensiones, es un inicio. "Aunque el objetivo es que permanezcan todos en sus puestos de trabajo", afirmó Molina.









