viernes, 28 de enero de 2011

Acariciando el cielo por un suelo.-

Hace dos meses, los miembros de la comunidad qom de Formosa y militantes de la causa indígena acampan entre 9 de Julio y Avenida de Mayo por la restitución de sus tierras y el esclarecimiento del asesinato de Roberto López. Allí, varios artistas acompañan el reclamo: música, danza, malabares y teatro se intercalan en peñas callejeras y, al paso, los poetas se prenden a un micrófono abierto.

Por María Daniela Yaccar
Fotografías gentileza de La Primavera

Paso por un pueblo muerto
se me nubla el corazón,
pero donde habita gente
la muerte es mucho peor.
Enterraron la justicia,
enterraron la razón.
[Violeta Parra, Arriba quemando el sol]

Buenos Aires, enero 28 (
Agencia NAN-
2011).- Dos whipalas flamean en lo alto, manteniéndose estoicas a pesar del viento y una lluvia que no tarda en aparecer. ¿Cuántas cosas hay en un cuadradito de asfalto, en la intersección de la 9 de julio y Avenida de Mayo? ¿Es posible pasar por ahí y seguir caminando como si nada? Desde que se instaló, hace ya dos meses, el acampe qom ha modificado rotundamente el paisaje. Allí se cruzan miembros de la comunidad qom (Formosa), militantes de la causa indígena (muchos de ellos de la Ciudad de Buenos Aires), artistas que acompañan el reclamo y curiosos (discúlpese el ambiguo y trillado término). No, no es posible pasar por ahí y seguir como si nada. Lo será para unos pocos. Es que el acampe no sólo da otra postal de la Ciudad, sino que ha modificado la vida urbana.

Para los que les falta el capítulo fundamental de esta historia: la lucha la llevan adelante los miembros de La Primavera. Piden al Gobierno Nacional la restitución de sus tierras ancestrales. También, el esclarecimiento del asesinato de Roberto López, que tuvo lugar durante una violenta represión de la policía formoseña para desalojar a la comunidad. Allá, en su tierra, muchos indígenas quedaron sin casa y sin agua. A esto también se le pide una solución. También se busca la restitución de sus DNI. ¿Se puede seguir caminando como si nada, sabiendo todo esto? Y si no se sabe, entonces habrá que acercarse.

Una regla fundamental del periodismo es que la noticia retrata una lucha. Del hombre contra el hombre, del hombre contra las fuerzas de la naturaleza, del hombre contra sí mismo. Agencia NAN, en tanto medio de cultura, llega al acampe qom con el afán de describir qué lugar le cabe a la cultura en todo esto. Sorprende, de buenas a primeras, el carácter organizado del reclamo. En la carpa más grande de todas está Paxsi, vieja-joven militante de la causa indígena, que integra la comisión de prensa. Ella exige un registro de todo el que se acerque a buscar información o declaraciones. La carpa está “adornada” con cuadros pintados por estudiantes del IUNA, que cuestionan para dónde está mirando el Estado.

Son ya las 18 y hay dos jóvenes paseándose por el lugar con sus instrumentos de cuerda, un poeta que regala versos a quien se acerque a preguntarle algo, un malabarista que hace girar por los aires los colores de la bandera. Está allí Félix Díaz, representante de los qom, tomando unos mates con sus compañeros, y dispuesto, como siempre, a ponerle voz a la problemática. La voz, el cuerpo. Dice que está muy cansado de repetir lo mismo. Dice que no duerme ahí porque, bueno, tiene que descansar de verdad después de hablar con los medios durante toda la tarde. “Me gustaría tener una novedad”, anhela. Es uno de los más indicados para brindar la respuesta que busca Agencia NAN.

“El arte hace la diferencia. La lucha social a veces viene acompañada con mucha violencia y bronca. Nosotros queremos dar algo distinto, pacíficamente, con alegría. En la noche compartimos música, danza, ceremonias rituales”, sostiene. Hay, también, lugar para las proyecciones, en general relacionadas con la problemática indígena. Todos los días, entre las 18 y las 22, acompañan el acampe músicos del Frente de Artistas Populares (FAP) y escritores de la Feria del Libro Independiente y Autogestiva (FLIA). Pero hay micrófono abierto. “Cualquiera que tenga ganas de mostrar su arte, bienvenido sea. Queremos dar ese espacio para que aporte su talento y se solidarice con esta lucha, y que se entienda que la causa no es una persecución política partidaria sino una que tiene que ver con la valoración de la vida.”

A la violencia del Estado nunca se pensó responder con más violencia. “Esperamos el diálogo”, subraya Félix. “Uno tiene tanta paciencia… A veces, las autoridades ejercen violencia contra nosotros, y ahí se nos complica.” El sábado pasado hubo una peña, con artistas y bandas en vivo. Se pedía un bono contribución de cinco pesos más una donación (un alimento no perecedero o ropa). También, la música y la danza han estado presentes en todas las marchas. “Es la única manera para atraer a la gente”, sentencia Díaz. Y en ese acercamiento, se pide al público-acompañante de la lucha una ayuda más. “Que firme un petitorio. Estamos juntando firmas para hacerle llegar a la Presidenta.” Y cuando dice eso Félix se entusiasma un poco más. Una solución para febrero, dice, sería lo ideal.

Artistas, locos y guerrilleros

¿Se puede adherir a semejante causa sin meterse hasta la manija en ella? Evidentemente no para el FAP, que viene acompañando el reclamo desde que pisó la Ciudad. Gustavo, uno de sus integrantes, explica de qué se trata. “Varias bandas que intentamos difundir el arte, ponerlo en otro lugar, correrlo de donde está siempre, llevarlo adonde se llevan a cabo las luchas. La idea es que el músico sea como un guerrillero, el arte pensado como hijo de su tiempo.” Con ese afán, hay ciertas cosas a las que hay que resignarse. “No siempre tenemos el mejor sonido, las mejores circunstancias. No tocamos en escenarios.” Ellos prefieren meterse en las asambleas a acariciar el ego.

-- ¿Las bandas que integran el FAP hacen música de protesta?
-- Nosotros hacemos cumbia (N. de R.: la banda es Anarcumbia Tirapiedras), hay gente que hace folklore, rap, cikuris, otros que son heavy. Hay de todo un poco. Y sí, todas están relacionadas de una manera a una clase de lucha. Porque nosotros, además de músicos, somos militantes. Nos fuimos conociendo en distintas movidas, somos gente independiente, que no pertenece a ningún partido político. Nos conocimos en la calle. El grupo está en conformación. No sólo queremos amplificar la música, sino que queremos pensar en qué podemos avanzar en las luchas. Componemos en esos lugares.

-- Por ejemplo, ¿compusieron algo del acampe?
-- No todavía. Pero las letras de muchos de los músicos del FAP tienen raíces en la lucha misma. Somos la lucha.

-- ¿No pertenecer a un partido político es una condición excluyente?
-- No, pero nos vamos juntando en estos espacios que no tienen características partidarias. Son asamblearios, democráticos, horizontales.

-- ¿Cómo va la experiencia de acompañar el acampe?
-- Está buenísima, como todo lo que sea en la calle. Aportamos el sonido para amplificar las voces. No es que la vamos de artistas, entendemos que el arte tiene que estar en otra parte, a la par de la militancia. Sucede que hay una industria de la cultura, puntualmente de la música, que da la impresión de que la música tendría que estar en otro lado. Pero el espacio que le corresponde es acompañar la avanzada de nuestro pueblo. Hay mucha gente que se para acá y empieza a pensar que otros mundos son posibles. Con el FAP tratamos de charlar todo esto. La música no es comercial, no la nuestra, sino ninguna. Hay una industria que la comercializa.

-- Bueno, pero también hay músicos que quieren comercializarla.
-- El sistema ahoga o genera esa ilusión de que no hay alternativas, otras cosas posibles. Nosotros retomamos la gran línea de muchos músicos americanos, como Víctor Jara. Los combativos, populares de verdad porque reflejaron un momento.

-- ¿Se enterará más gente del reclamo, atraída por las manifestaciones artísticas?
-- El otro día reflexionábamos de que tenemos que ser cada día más. Nos preguntábamos quién podría estar interesado, hacerse eco, ponerle el cuerpo. La conclusión fue que a los que les va a interesar es a los que ya están en lucha, los que sientan la injusticia. Por ahí tenemos que ir a buscar a los que están mirando a Tinelli. Hay que comentarle, moverla, movilizarla.

Micrófono abierto

“Sueña Félix con que la tierra que trabaja le pertenece, sueña que su sudor es pagado con justicia y verdad, sueña que hay escuela para curar la ignorancia y medicina para espantar la muerte, sueña que su casa se llena y que es razón de su gente gobernar y gobernarse, sueña que está en paz consigo mismo y con el mundo. Sueña que debe luchar para tener ese sueño. Sueña Félix y despierta... ahora sabe qué hacer y ve a su mujer en cuclillas atizar el fogón, oye a su hijo llorar, mira el sol saludando al oriente, y afila su machete mientras sonríe.” La poesía es del Subcomandante Marcos. Pablo Gramajo la tomó prestada e hizo un cóver que recitó para todos el día de la peña. Ahora, repite el rito ante el grabador.

Poeta santiagueño, dice que ama las palabras porque “abren y cierran mundos”. Pablo es caradura y, entonces, se ha ganado un lugar en el micrófono abierto. Fue, de hecho, uno de los conductores de la peña, sin saberlo de antemano. También es miembro del Movimiento Campesino de Santiago del Estero (Mocase) y trajo su reclamo. “Allá tenemos 250 problemas de desalojo, los hermanos de la Primavera tienen uno. Y los medios no dicen nada, paradójicamente desinforman: la información desinforma. Nuestro problema es que nunca hemos alambrado, como lo exige la ley. Nuestros campos son comunitarios, el pastoreo también. No existen fronteras para nosotros.”

Retomando el eje de esta nota, Pablo cuenta, respecto de su participación como conductor de la peña: “Fue un acto de la resistencia, pero también de la insistencia. Nosotros tenemos una gran capacidad de memoria. Porque, cuando no había libros, lo oral y la memoria iban de la mano. Tenemos una memoria incorporada. La peña estuvo bastante linda más allá de que las peñas tienden a divertir. Y a veces la diversión pierde la posibilidad de la realidad, de verla totalmente. Es un mecanismo de defensa para olvidar situaciones.”

Mientras Pablo conversa, deambula por allí Sergio Juncos, malabarista. Es mochilero y toda vez que encuentra una lucha con la que coincide, se suma. Ahora, tras hacer girar por el aire los colores de la whipala, cuenta que está por viajar a Formosa, a internalizarse en la comunidad y enseñar su arte a chicos y grandes. “Estaría bueno que la cultura se base fuera de las ciudades. Se tiene que expandir por el mundo. Está en nosotros llevar eso, hacerse cargo, enseñarles a los chicos y mostrar a los grandes que pueden volver a jugar.”

Los dos son jóvenes. En realidad, ese día se ve mucha gente joven metiéndose en el acampe. Una gran tormenta se lleva a muchos de los presentes. Sin embargo, las banderas siguen ahí, acariciando el cielo. Muchos hermanos indígenas dormirán allí esta noche. El grito no se suspende por lluvia. Tampoco el sueño. El sueño de que la tierra, por fin, les pertenezca. El sueño de estar en paz con el mundo.

miércoles, 26 de enero de 2011

El libro como viaje.-

Porque un libro que nace siempre tiene un tramo largo y complejo. Eso está en el germen de Viajera, una editorial que intenta acompañar a los nuevos autores “desde la cocina hasta la salida al mundo” de sus nuevos trabajos. Surgió como desprendimiento de talleres y ciclos literarios, aunque pueden acercarse quienes quieran, con la “obligación” de entender de qué la va la iniciativa.

Por Paula Sabatés
Fotografía de Mariana Meyer

Buenos Aires, enero 26 (Agencia NAN-2011).- Se sabe: la industria cultural es un ámbito de supervivencia en el que los fuertes se sostienen y los débiles quedan en el camino. Difícil es la situación particular del mercado editorial, que a menudo debe lidiar con obstáculos como la piratería o la falta de interés en la lectura. Ni hablar de la dificultad de los autores-nadie, a quienes se les complica enormemente entrar al circuito. Por eso, surgida como un desprendimiento de Siempre de Viaje, literatura en progreso --un espacio donde confluyen talleres de escritura y lectura y eventos y ciclos literarios--, Viajera Editorial se conformó en 2006 como una alternativa a ese sistema excluyente. “Lo que pasaba desde los talleres era que seguíamos todo el proceso de producción del libro, pero no teníamos cómo acompañar la salida. Y eso era bastante fuerte para los autores, porque se encontraban con que la publicación les demoraba dos años, que es el tiempo que manejan las editoriales en general. Por eso hicimos Viajera, para acompañar al autor en su primer libro, desde su cocina hasta su salida al mundo”, cuenta a Agencia NAN Karina Macció, escritora, docente, y directora editorial del proyecto.

Viajera nacía entonces con una tarea noble, pero para nada simple: darle un lugar a los primeros autores, guiarlos en el proceso de creación y seguir acompañándolos una vez editado su libro. Claro que era a la vez una tarea arriesgada, una apuesta fuerte que no muchas editoriales --mucho menos una independiente-- se hubieran animado a encarar. “Era jugarse mucho. El primer libro de autor puede ser una perla, porque cuando uno investiga a un autor siempre vuelve a ver dónde se inició. Pero a la vez los primeros autores son temerosos y nadie los conoce, por lo cual la parte de prensa se hace difícil, y hay que hacer mucho hincapié en la idea y en lo bueno del proyecto”, afirma Macció.

Hoy en día, no todos los que publican por Viajera salen de los talleres. “Nuestra idea no es quedarnos únicamente con la gente que viene de Siempre de Viaje. Al contrario, la bandera de los talleres es la de la circulación y la de Viajera más todavía”, afirma la directora. Así es que se acercó mucha gente a ofrecer manuscritos, pero no todos terminaron editando por no entender el proyecto. “Muchos creen que esta es una editorial en la que se paga el libro y lo hacemos. Bueno, no tiene nada que ver con eso, a nosotros los que nos interesa es el proyecto estético”, sentencia Macció.

Además, Viajera se dispone a editar a un autor presente: “que pueda acompañar también el proceso post-publicación, que se anime y se comprometa con un vínculo para mover el libro, para presentarlo en eventos, para defenderlo. Si no está dispuesto a hacer eso no nos sirve como autor y Viajera no le sirve a él”, explica Virginia Janza, que también es escritora, coordina talleres literarios y forma parte del consejo editorial de Viajera. Para ella, el objetivo de la editorial es potenciar la capacidad del autor de escribir lo mejor posible, sacar afuera una voz propia. “Los temas son siempre los mismos, lo que cambia es la manera de verlos y lo que que esa persona pueda despertar”, sostiene. Macció, Janza y Cecilia Maugeri, la tercera integrante del consejo editorial, acompañan al autor desde un lugar esencial: el de editoras. “La figura del editor fue cayendo a lo largo del tiempo y más con este nuevo modelo en el cual no hay sólo una persona que trabaja a la par del autor, sino infinitas partes en una maquinaria que no se ve”, afirma Macció.

Además de la colección Descubrir, dedicada a los nuevos autores –-allí editaron Janza y Maugeri por primera vez--, Viajera presenta la Colección Explorar, que se inició con una libro de Macció, y que edita a autores que ya publicaron, “no tan reconocidos y dispuestos a recorrer el mapa de la literatura contemporánea”. Entre las dos colecciones, la editorial ya publicó once libros y planea sacar algunos más para este año. Además, próximamente se inaugurará, con un nuevo libro de Maugeri, la colección Letra Bífida, que estará integrada por textos bilingües, lo que implica que mínimamente haya dos personas involucradas en el proceso. Por diferentes que sean, las colecciones comparten algo esencial: todos los libros de Viajera pertenecen a la “literatura artística o poética”, aquella que pugna por el manejo de recursos y la exploración de la lengua, donde la palabra está en primer plano.

Editoriales de este estilo no abundan: sostener el trabajo a lo largo del tiempo, siendo independiente, se hace difícil; más aún cuando el mercado editorial está dominado por grandes iconos que se aseguran la gran mayoría de las ventas. Viajera se mantiene astuta también en este sentido: desde el principio, sus miembros decidieron hacer la distribución personalmente para generar un contacto directo con el librero y los locales, a los que eligen en función de su ubicación geográfica y su reconocimiento en el ámbito literario. “La distribución en librerías es una de las patas importantes de Viajera. Al principio fue difícil ingresar a ellas porque convencer a una persona de que vas a seguir manteniendo la actividad cuando tenés dos libros es una tarea complicada. La verdad es que los libreros también hicieron una apuesta con nosotros”, reconoce Janza, encargada también de la prensa y comunicación del proyecto. Pero más allá del contacto directo, también fue el diseño de los libros el que convenció a gran parte de los distribuidores. “Siempre tuve la idea de que los libros fueran vistosos, con un formato tradicional en el sentido de que no se pierdan en la biblioteca porque son libros objetos, porque son muy finitos o algo así. Queríamos un libro-libro, porque ya bastante revolucionario era lo que estaba adentro”, cuenta Macció, aunque reconoce que los libros-objeto también les gustan, y que es por eso que desde Siempre de Viaje trabajan con pliegos y ediciones artesanales.

La otra pata importante a la cual apuesta Viajera son los ciclos y eventos literarios e itinerantes, que las viajeras organizan periódicamente en espacios artísticos, y entre los que se encuentran Viajera visita, donde los libreros pueden ver la convocatoria del proyecto, Letras combinadas, del que participan artistas de distintas disciplinas, y Viajera viceversa, donde dos autores invitados se leen cruzados. De más está decir que todo nuevo proyecto nace atravesado por la metáfora del viaje porque, como explica Macció, “tiene que ver con la idea que tenemos de la literatura como un viaje, más interior que físico, como una exploración. Porque el viaje es cuando escribís pero también cuando leés. Y como la vida es un viaje y el relato de esa vida se convierte en literatura, la literatura es inevitablemente una aventura”.

martes, 25 de enero de 2011

Sin Pecado Concebido en el Teatro de la Ribera.-

La compañía No Bailarás propone de jueves a domingo lo mejor del tango de las décadas del ‘40 y ‘50 acompañado por coreografías crudas, eróticas y pasionales.

Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza de No Bailarás

Buenos Aires, enero 25 (Agencia NAN-2011).- Sin Pecado Concebido propone un desafío. Sutilmente, en puntitas de pie, desliza por el escenario su propuesta. Una que engaña de inocente al inicio de la puesta, y se deja descubrir osada en sus últimas piezas. Mientras tanto, prepotea al espectador. Sobre todo, a aquel que acude al Teatro de la Ribera con la expectativa de disfrutar de un show en el que danza y música en vivo despuntan los mejores tangos de las décadas del ‘40 y ‘50. Pero no. O si, pero a la vez no. Como sea, el resultado es impecable. Exquisito. Imperdible.

La compañía de tango No Bailarás se pone en funcionamiento y lustra las tablas del teatro de La Boca, de jueves a domingo, al ritmo del dosxcuatro de 19 tangos escritos y compuestos durante la efervescencia del género en Argentina. Las melodías nacen de un piano, un bandoneón, un contrabajo, una guitarra eléctrica, un violín y, en algunas ocasiones, una voz ronca y poderosa, que combinan sus sonidos sobre el escenario y aportan a la magia. La idea de mezclarlos, de que la orquesta espolvoree el ambiente con la música para que allí floten a su gusto –y al del público-- tres parejas de bailarines, pertenece a Silvana Grill, directora del grupo artístico.

¿Desafío, invitó la introducción de este artículo? Claro. Porque el mensaje límite adentro del espectáculo no cambia. Son milongas, breves vals y tangos referenciales, fuertes, desgarradores, los que le dan un marco al arte que dibujan las parejas de No Bailarás. Críticos, nunca falaces, según la construcción narrativa que logran en conjunto con la dramatización coreográfica. En criollo: el tango pone la letra; los dúos, los dibujos que con sus cuerpos logran en el aire. La emoción, la tensión, la gracia, la ternura, el amor incontrolable que reflejan de cada una de las 19 historias es producto de la combinación de ambas disciplinas.

La puesta en escena también aporta a esa construcción. Los trabajos de iluminación y escenografía --un permanente y escueto, aunque efectivo, cambio en los paneles de fondo del escenario-- permiten trasportar a quien se siente a ver el show a los espacios de esas historias de tango. Ambientes viciados por humos de cigarro, amarillentos, pesados. Una calle cualquiera, revelada en la blanquecina luz de luna. La penumbra de una habitación donde los cuerpos se buscan hasta encontrarse desnudos.

Todo avanza como lo diría el libro de Reglas a seguir para la realización de un espectáculo de tango –si existiera—, hasta los últimos tres cuadros. Las historias son de amor y desamor; de traición y desencanto; de levante y seducción. Las mujeres, encarnadas en una rubia (Gimena Aramburu), una morocha (Paula Gurini) y una colorada (Julieta Biscione), tres minas fuertes, manejadoras y crueles con aquellos tres varones (Roberto Castillo, Mariano Bielak y Juan Fossati) que las adoran, las buscan hasta el cansancio. Claro, hasta los últimos tres cuadros.

Porque Chaly, el cuadro número 15, es el preludio de la ruptura total. Paula y Julieta se quitan el vestido sastre rojo con el que hicieron maravillas durante las piezas centrales del show y, en bombachudo, corpiño antiguo y medias al muslo se convierten en una especie de chicas Bond de Mariano, que vendría a ser un…. ¿James Bond? Sea como sea, lo increíblemente molesto, y a la vez interesante de la puesta es que aún así, en esas posturas, siguen bailando el dosxcuatro.

Atrás quedaron los bailes de salón, la coordinación de figuras entre las tres parejas que, en un triángulo un tanto amontonado, recorren la pista entre ochos, cortes, tijeras, media lunas y anillos. Ojo, los pasos no se pierden. Se resignifican en un contexto escenográfico abismalmente distinto. Luz azul, nacida de la pista de un CD –la única no interpretada por la mini orquesta en vivo— indica que la ruptura ha llegado. La manera en que la mayoría de los que alguna vez pudimos disfrutar de un baile de tango estalla hasta desaparecer.

Allí, el desafío. Rechazo es lo primero que provocan los disfraces futuristas de paños violetas, amarillos, naranjas y verdes furiosos; la coreografía entremezclada; las poses de superhéroes. ¿Qué carajo es esto? ¿Tango? El compás del piano, el punteo de la guitarra y esos hermosos llantos del bandoneón --nunca visto uno más sensual-- no cambian la construcción de las melodías tangueras con la profundidad del contrabajo. A no cerrar los ojos, que el baile está ahí, de una manera distinta. Aparece la vuelta de tuerca a un género que se gastó durante décadas, pero sigue sacando chispas. Y acaba fascinando.

* Sin Pecado Concebido se presenta de jueves a domingo en el Teatro de la Ribera, Pedro de Mendoza 1821, La Boca. Ciudad de Buenos Aires.

Sitio: http://www.nobailaras.com.ar/

lunes, 24 de enero de 2011

Libros: “Sociales” (María Barrientos, 2011).-

La escritora retrata en ocho cuentos un complejo entramado de relaciones humanas dominadas por la crueldad surgida en instituciones; sobre todo, en la familiar.

Por Esteban Vera

Buenos Aires, enero 24 (Agencia NAN-2011).- En Sociales (El Fin de la Noche), María Barrientos relata a través de ocho cuentos breves un entramado complejo de relaciones humanas. En cada una de las historias --contadas en primera persona-- sobrevuela un espectro de crueldad. Barrientos, profesora de literatura y bibliotecaria, rastrea e indaga la crueldad en instituciones sociales; sobre todo, en la familia. En lo formal, cada uno de los cuentos suma información. En cada historia, la escritora agrega detalles de sus personajes, hilvanando conexiones entre sus partes. Recurre a una estructura coral en sus cuentos, la misma que utilizó la dupla creativa que formaron el director Alejandro González Iñárritu y el guionista Guillermo Arraiga en la brillante trilogía Amores perros, 21 gramos y Babel.

En “Camarera de lujo”, “Sociales”, “Feng Shui” y “Hacer lo correcto” participan un mundillo de personajes desdeñables y frágiles que se cruzan: Esquéletor, una chica depresiva y anoréxica (“decía que estaba gorda y pesaba 45 kilos, por eso no comía y pasaba delante de los espejos sin mirarse”, dice la narradora); la Negra, una estudiante de Sociología desilusionada con la profesión; el Quemado, un consumidor de cocaína, derruido intelectualmente, cuya madre prefiere verlo muerto; Alma, una camarera considerada fracasada por su familia; Marilyn, la única del grupo que parece no tener problemas y se considera divina; y Cardoso, un ex militar, admirador de Hitler, que asesinó a militantes durante la dictadura (“los buenos tiempos”, para él), además de ser un estudioso del esoterismo.

“Nos sentíamos seguros en el grupo, alejados de un mundo de adultos que no llegábamos a entender”, explica la narradora, Alma. Cada uno de los personajes carga con una disfuncionalidad en su familia que provoca situaciones de crueldad. Son personajes atravesados por traiciones, desprecios y violencia. Así, la autora le apunta a una de las principales instituciones burguesas: la familia tipo.

Mientras, en los últimos cuatro, “Danzas árabes”, “Michi”, “La felicidad” y “Viaje”, aparece otra tanda de personajes con familias disfuncionales. Son perdedores, reaccionarios, disconformes: un “mantenido” aspirante al Nobel de literatura y su esposa, sostenida por la renta de sus rentas, y traicionera y sedienta de venganza; una señora adinerada y engañada, cuya única compañía es un gato, que en los ’70 creía que “los zurdos eran la encarnación del diablo” y que “las cabecitas lo único que hacían era tener hijos” (semeja a Mirtha Legrand, ¿no?); y un ex dandi que vive como un pobretón y que 20 años después se entera de que tiene una hija que baila danzas árabes para ganarse la vida. A través de estos personajes, Barrientos retoma su radiografía contra las familias y sus hipocresías y valores conservadores: narra engaños, traiciones, apariencias y rechazos de padres hipócritas.

En resumen, el tercer libro de Barrientos (antes había publicado dos obras que habían recibido distinciones de la Sociedad Argentina de Escritores y del Diario de Poesía) presenta tramas cotidianas, en apariencias sencillas, mediante una escritura coloquial pero precisa, que le hace mueca a las fachadas de perfección de la familia.

viernes, 21 de enero de 2011

Pablo Russo: “En la calle, el encuentro entre arte y política se potencia”.-

Es periodista cultural e integra un grupo que trabaja la defensa de los derechos humanos. Su laburo allí, el tránsito por un seminario de Arte y Política y la necesidad de conjugar todo aquello en clave comunicacional son el cóctel de donde surge su más reciente ensayo ¿Dónde está Julio López? Prácticas estéticas en relación al reclamo de aparición con vida. Allí, reflexiona sobre el activismo artístico callejero.

Por Nahuel Lag
Fotografía de Martín Lo Nigro (1) y gentileza de Pablo Russo (2)

“¿Qué desaparece para un desaparecido?
¿Cómo es posible que su desaparición en
democracia, con responsables tan
abiertamente visibles y desafiantes, no
sea tema de preocupación general en
nuestra sociedad? Ahí, finalmente, sentí
que los desaparecidos éramos nosotros.”
[Marcelo Candia]


Buenas Aires, enero 21 (Agencia NAN-2011).- Dos semanas atrás, los medios de comunicación abrieron sus micrófonos a las desesperadas voces de quienes se abarrotaban en las puertas de los bancos para solicitar que aparecieran esos retazos de papel respaldados por el Tesoro Nacional para cambiarlos por bienes y servicios. El lamento de esas personas se oyó mil veces. Pero nadie habló de Julio López, que hace más de cuatro años desapareció por segunda vez ante los ojos de todos. Entre los billetes que quedaron dando vueltas por las cajas de los negocios, la cartera de la dama y el bolsillo del caballero, hay algunos que son una apelación a la memoria, una síntesis de cómo la estética artística puede transformase en herramienta efectiva de comunicación y resolver el binomio arte-política. Los billetes-volante serie “¿Dónde está Julio López?” fueron emitidos, en un primer momento, por la Comisión por la Memoria y la Justicia de La Paternal. Esa serie forma parte de una cultura colectiva subyacente, integrada por intervenciones y activismo artístico reunidos en el libro ¿Dónde está Julio López? Prácticas estéticas en relación al reclamo de aparición con vida, de Pablo Russo, periodista, licenciado en Comunicación Social, artistas e integrante de la Comisión.

No la pidió el Banco Central, pero la idea llegó desde Brasil. Russo conoció la obra de Cildo Meireles cursando el seminario de Arte y Política en la UBA --dictado por Ana Longoni (encargada del prólogo del libro), Asumpta Bassas Vila y Fernando Davis-- y se ilusionó con el proyecto cédula con el que el artista brasilero en los '70 estampó con un simple sello una pregunta en los Reales: “Quem matou Herzog?”, periodista torturado y asesinado por la dictadura carioca (1964-1985), aunque los militares lo presentaran como un suicidio.

Esa intervención de Meireles, catalogada como hand-made, buscaba pasar de la acción micro a la inclusión de un mensaje en la macroestructura del sistema, el logro de “inserciones en circuitos ideológicos”.

Russo tomó la idea para llevarla a la calle con los vecinos de La Paternal y, con los resultados en circulación, el tiempo necesario para reflexionar sobre ellos y sobre el trabajo de otros artistas en la misma sintonía, ese tiempo se tradujo en el ensayo editado por Tierra del Sur.

Sus páginas son un repaso condensado de las intervenciones por Julio López (que podría extenderse a Maxi Kosteki y Darío Santillán, Carlos Fuentealba y Luciano Arruga) que realizaron artistas como Lucas Di Pascuale, Javier Del Olmo, Hugo Vidal y Martina Laborde, en contexto con las prácticas de activismo artístico que atraviesan la historia del país.

“Se piensa que lo artístico sólo puede llevarlo a cabo gente tocada por una varita, académicos. Pero hay técnicas básicas y sencillas, como volantes, esténciles, murales, sellos, que permiten, incluso a quienes no son artistas, poner en circulación un mensaje que se multiplica”, señaló el también autor, junto con Maximiliano de la Puente, del libro El compañero que lleva la Cámara. Cine militante argentino (Tierra del Sur, 2007).

-- ¿En el hand-made encontraron una clave para desacralizar el arte y ponerlo en manos de los vecinos para llevarlo al activismo?
-- Desde la Comisión nunca nos planteamos lo artístico, no es una discusión para nosotros sino que somos un grupo militante barrial que se vale de herramientas artísticas para comunicar ideas políticas. La reflexión la hago de manera posterior a partir de la investigación, lo que es valioso porque la actividad concreta no te deja espacio para el análisis.

-- En la investigación, ¿en qué contexto encontró que estaba enmarcada la intervención de la Comisión?
-- Nuestras acciones pueden leerse desde las prácticas de intervención urbana recientes. Desde los ’90, los escraches a los represores de la última dictadura realizados por HIJOS se amalgamaron con grupos que venían del palo del arte vanguardista, que no buscaban relacionarse con los museos, las exposiciones ni la academia. Entre ellos, el Grupo de Arte Callejero (GAC) y el Grupo ETC. En nuestro país, hay toda una tradición de activismo político. Anteriormente, el Siluetazo, que en el libro aparece reflejado en la obra “Silueta López”, de Javier del Olmo.

-- ¿Lo que se refleja es la readaptación de aquellas intervenciones?
-- Todo se retoma de acciones anteriores. En el barrio, hay un mural realizado por vecinos que no se dedican a la plástica, pero tomaron la técnica de un grupo de muralistas chilenos.

-- En el libro cita una frase del artista platense Edgardo Vigo: “La actualidad del arte está la calle.” Fue dicha hace casi 40 años, ¿cómo la analiza desde la actualidad?
-- A partir de 2001, las intervenciones en la calle empezaron a tener un público. Empezó a haber demanda de prácticas que antes eran más subterráneas; existían pero no estaban a la vista. Por ejemplo, los talleres de serigrafía popular comenzaron a salir de las organizaciones y a aparecer en las marchas, para que quienes se movilizaban pudieran estampar sus remeras con las consignas. Lo que me parece interesante del arte en la calle, siempre tomándola como herramienta para transmitir ideas políticas, es que es el lugar donde se potencia. Es el sitio donde el encuentro entre arte y política puede tener mayor profundidad que en un museo o Internet, que es un espacio público virtual.

-- ¿La participación del activismo artístico en la calle se resignifica cuando todo parece pasar en la virtualidad de las redes sociales?
-- Sí, incluso las cosas que pasan en la calle tienen su rebote en Internet. Sirve para ampliar la difusión de una actividad, un mensaje, pero no hay que quedarse ahí. La calle, en sí, es el espacio común a todos, donde uno puede encontrarse con un vecino o un compañero y hacer un mural, por ejemplo. El encuentro en lo público lleva algo de la vida misma, de lo colectivo, el encuentro con el otro. Eso es irremplazable, y las acciones allí hechas también tienen otro valor artístico que el que se les daría en el circuito del arte.

-- La paradoja entre la acción y la inclusión en el circuito…
-- Tomamos como referencia a Meireles y su “inserción en los circuitos ideológicos”, que se proponía lo opuesto a Marcel Duchamp, que llevaba lo cotidiano al museo. Sin embargo, el trabajo de Meireles lo conocí a través de su institucionalización, sus inserciones llevadas a las muestras en museos. Con el arte militante de 2001 ocurrió algo similar.

-- ¿De qué manera?
--Por ejemplo, los grupos de cine que mostraban sus documentales en plazas y fábricas recuperadas, con el tiempo, pasaron a exhibir sus documentales en los festivales de cine como el de Berlín. La institución, lo digo sin ningún juicio de valor, coopta esas obras para mostrarlo. Una vez dentro del circuito artístico, los artistas presentan su trabajo como obra de autor. Cuando lo hacen en las calles ceden su firma en base a un reclamo social. Como ocurrió con las intervenciones de Hugo Vidal: vistas en la calle pocos saben quién lo hizo.

-- ¿Qué pasaría si llevaran los billetes intervenidos a un museo?
-- Para nosotros el arte es meramente instrumental, una herramienta de comunicación y pedagógica para la participación de la gente. Posiblemente, si nos invitaran a ser parte de una muestra y eso nos abriera la posibilidad de llevar nuestro mensaje a otra gente a la que no alcanzaríamos, lo haríamos. No renegamos de una muestra. Simplemente no es nuestro ámbito, privilegiamos el mensaje.

-- ¿El arte funciona como herramienta pedagógica para la participación política?
-- Sí, sobretodo cuando la herramienta artística es de una sociabilidad tan alta como un sello. Cualquiera puede hacerlo, no es un Picasso. Es una intervención con un costado estético como lo puede ser un esténcil. La finalidad no es artística sino que está centrada en la comunicación.

-- ¿Y en este caso lo define como una consigna sintética y reconocible, al igual que un esténcil?
-- López es un cuestionamiento incómodo para toda democracia, por eso la presidenta (Cristina Fernández) no habla del tema y los grandes medios los hacen con una doble intencionalidad política. Es un tema de gran actualidad por los juicios a los militares, y que cuestiona cuán profundo es el compromiso con los derechos humanos. Es un disparador, la intervención sola no va a lograr nada, pero en principio es generar conciencia social y que pueda causar la presión necesaria para que no se mirar hacia otro lado. Es mantener el tema en la agenda de la calle.

Para conseguir el libro, escribir a laeditorialtds@yahoo.com.ar

miércoles, 19 de enero de 2011

La primera revista villera.-


La flamante publicación realizada íntegramente por asambleas vecinales de Zavaleta, Rodrigo Bueno, Villa 31 Bis, 21-24 y Fátima de Soldati tiene a Carlos Mugica, Julio Cortázar, Roberto Santoro y Rodolfo Walsh entre sus colaboradores periodísticos, y en lugar de la numeración occidental utiliza el alfabeto qom. “El objetivo es que todos se enteren de lo que pasa en las ranchadas desde la boca de los que viven acá, sin intermediarios”, subraya uno de sus hacedores.



Por Nicolás Sagaian

Fotografías gentileza La Garganta Poderosa



“El periodismo es libre o una farsa”

[Rodolfo Walsh]



Buenos Aires, enero 19 (Agencia NAN-2010).- Desde las entrañas de los barrios más humildes de la Ciudad de Buenos Aires comenzó a brotar con fuerza una voz colectiva que será estruendo mes a mes. Es la palabra antes ahogada de un grupo de jóvenes que se abraza al periodismo como un acto de libertad, para contar lo encubierto, lo invisibilizado y lo tergiversado por los grandes medios de comunicación. La forma que encontraron de liberar ese grito es a través de La Garganta Poderosa, la primera revista villera pensada, escrita, ilustrada, fotografiada, dirigida y financiada por asambleas vecinales de Zavaleta, Rodrigo Bueno, Villa 31 Bis, 21-24 y Fátima de Soldati. “El objetivo es que todos se enteren de lo que pasa en las ranchadas desde la boca de los que viven acá, sin intermediarios”, explica William Cartagena Farfán, uno de los redactores del flamante staff periodístico. Así, sin voceros ni mediadores, con los pies bien metidos en el barro, los pibes mandaron a caminar a la calle su primer número, con Juan Román Riquelme en tapa, una receta condimentada de humor, unos mates con Joan Manuel Serrat, una notable respuesta a Facundo Pastor y muchas historias desde adentro. En total imprimieron poco más de tres mil ejemplares a todo color que se venden en Buenos Aires con la idea de que en las próximas ediciones el mensaje se vaya expandiendo hasta llegar a las diez mil copias.



La tarea no es para nada fácil pero el empuje que acarrean no es poco. Muestra de ello es la plataforma desde la que escriben, apoyados en la fuerza de voluntad de miles de vecinos, la utopía de Carlos Mugica, la locura de Julio Cortázar, los sueños de Roberto Santoro y la militancia de Rodolfo Walsh, todos referentes que figuran como “colaboradores” en el staff periodístico de la revista. “Es que cuando escribimos y pensamos sostenemos sus ideales: los del pueblo”, afirma Cristian Romero de apenas 14 años con una lucidez envidiable. Con esa espalda, en la publicación, él y sus compañeros presentan un estilo que rompe los lineamientos del periodismo hegemónico con títulos en la parte inferior “porque lo importante está abajo” y el alfabeto qom en reemplazo de la numeración occidental, por ejemplo. “La edición tampoco tiene publicidades ni dependencia con anunciantes”, sólo clasificados no rentados para personas del barrio, características que en una rápida ojeada parecen simples pero no son inocentes. “Tiene que ver como una forma de cambiar de a poco las estructuras. Ahora nos van a tener que escuchar”, remarca William, un “viejo joven” que vive hace años en la Villa Rodrigo Bueno.



Los aires de cambio comenzaron a soplar hace tres meses, cuando la cooperativa de comunicación popular de la ONG La Poderosa concluyó que “había que hacer algo” porque los grupos mediáticos tradicionales no reflejaban la realidad de los pasillos de la villa y su gente. “Aparte, revolviendo la historia, nos dimos cuenta que no existían referentes periodísticos surgidos de los sectores populares”, comentó William. Entonces cada asamblea se introdujo en la difícil tarea de designar a los futuros redactores, fotógrafos y dibujantes, formados mediante un plan de becas que les permitió aprender y salir a la cancha preparados. Luego se acondicionó la sala de redacción, anclada en el corazón de la Zavaleta, en la calle Ernesto Che Guevara, tira 6, casa 85 bis. Rincón del mundo fácil de ubicar porque desde la fachada se anuncia que ahí está la producción con una pintada certera que avisa que “el terror se basa en la incomunicación” y que “violencia es mentir”. Ese tipo de frases continúan dentro de la casa, devenida en santuario de la escritura, donde una de las paredes está coloreada la bandera de Cuba, otra posee fotos y retratos de los hacedores del proyecto en la villa, mientras en uno de los frentes todo está comandado por una antigua máquina de escribir Olivetti.



La Garganta... utilizó por primera vez sus cuerdas vocales cuando las asambleas consiguieron los fondos necesarios con rifas, bingos y aportes voluntarios cien por ciento anónimos (“porque acá no importan los personalismos sino todo el colectivo”, condición que rige para los que quieran ayudar) para imprimir tres mil ejemplares. “Ahora el número de febrero se garantizará con la recaudación de las ventas de enero, y esperemos que en marzo logremos imprimir diez mil revistas”, se entusiasman los jóvenes periodistas. Al mismo tiempo que auguran un crecimiento constante: primero, con un viaje a Formosa para un corresponsal que entrevistará a la comunidad Toba de La Primavera y luego, con un viaje mucho más ambicioso para cubrir la Carrera de Miguel en Italia en homenaje a Miguel Sánchez, atleta desaparecido durante la última dictadura militar. “A largo plazo, por la buena recepción que tuvo la revista, esperamos que se convierta en motor del financiamiento comunitario de todas las asambleas, como un recurso genuino y autónomo”, explican. Sin embargo, son conscientes de que todo requerirá mucho esfuerzo y habrá innumerable cantidad piedras en el camino.



El primer obstáculo para seguir adelante en esta iniciativa lo encontraron la semana pasada cuando estaban difundiendo la revista en la peatonal de Villa Gesell. En un extraño operativo, el lunes 10, la policía bonaerense detuvo a cinco personas que estaban vendiendo ejemplares y recibiendo donaciones. Primero, personas de civil de manera prepotente y sin identificarse los obligaron a retirarse. “Al no querer decir quiénes eran, los compañeros se negaron a interrumpir lo que hacían hasta que cayeron algunos uniformados que, para colmo, quisieron robarse las revistas. Ahí un hombre nos defendió, los efectivos lo golpearon violentamente y todos saltamos enseguida”, contaron los referentes de La Poderosa. Terminaron todos adentro de la Comisaría N°1 de esa ciudad balnearia. En las celdas “los presos fueron calificados todo el tiempo como ‘zurdos’ y les preguntaban si eran bolivianos. Trataron a todos muy mal sin razón alguna”, denunciaron durante una conferencia de prensa de protesta en el barrio Zavaleta, donde la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, se hizo presente para repudiar el hecho y solidarizarse con los miembros de La Poderosa.



“Más allá de todo, no nos van a parar, La Garganta va a gritar”, repiten a coro con la misma consigna que vienen levantando desde el 2 de enero cuando el colectivo oficializó el “lanzaNomiento” de la revista. Para ese entonces sus integrantes ya habían recibido adhesiones, mensajes y saludos del escritor uruguayo Eduardo Galeano, el periodista Víctor Hugo Morales y el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Ezquivel. En una breve carta escrita para todos, el luchador de los derechos humanos les aconsejó: “Chicos/chicas sigan construyendo y caminando hacia nuevas auroras de nuevos amaneceres.” Y eso es lo que hacen diariamente: “La revista trabaja contra la desinformación, en busca de un futuro diferente”, sostiene Paola Vallejos, de la Villa 21-24 y destaca el trabajo en los comedores, los talleres de alfabetización y la recuperación de las plazas en los barrios. Cada una de las cuestiones aparece en las 24 páginas que posee la publicación, en la que también hay notas con personajes como Olga o Noemí, que cuentan cómo les robaron a sus hijos, a una en democracia y a otra en dictadura.



“Creo que esto ayuda a visibilizar lo hasta ahora invisible y a cambiar un montón el concepto que muchos tienen de nosotros. Si bien sabemos que en la villa hay cosas malas, también hay gente buena que le da una mano a un vecino o a cualquiera de afuera”, considera Ayelén Toledo, adolescente de 14 años. El equipo con quien ya está preparando el segundo número de la revista se completa con Claudio Miguel Savanz, Kathy Benítez, Oscar Cristaldo, Dada, Jorge López, Hernán Segovia, Sebastián Castillo y Fabián Corro. La venta continuará con la misma modalidad que hasta ahora, en mano y “a precio solidario”. Aunque también podrá conseguirse en dos kioskos de Capital Federal: en Lavalle 790 y en la intersección de Las Heras y Salguero, en Palermo. La idea es multiplicar y “que la sigan leyendo”, afirman modificando la renombrada frase de Diego Armando Maradona cuando era técnico de la Selección. Y por si fuera poco, piden “silencio hospital” para el “periodismo enfermo”, de la misma forma que lo exige Riquelme desde la contratapa de la revista.

martes, 18 de enero de 2011

El papel de la diversidad como “vehículo de desarrollo”.-

A partir de abril, la “editorialmente vacía” Salta tendrá una nueva revista autogestiva en circulación: 5 Sentidos NOA se propondrá mostrar las “diversas tradiciones del NOA y las tensiones actuales de la globalización” para “aportar al discernimiento y la mirada crítica”, explica Idangel Betancourt, uno de sus creadores.

Por Facundo Gari
Fotografía gentileza de Idangel Betancourt.

Buenos Aires, enero 18 (Agencia NAN-2010).- Desde Cuba, llegó a Salta hace cinco años por azar, en busca de una universidad argentina, y si bien primero sondeó la oferta de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Salta fue la que mejor respondió a sus expectativas. En 2006, “era como un recién nacido tratando de entender los códigos del capitalismo”, sintetiza Idangel Betancourt, periodista y dramaturgo, su arribo a Argentina. Pronto dejó de cursar en esa casa de estudios, pero pasar por sus aulas le dio la posibilidad de conocer profesores y escritores que, en parte, le ayudarían a redactar un Gran Relato. De hecho, no es difícil considerar que tal vez en esos encuentros haya germinado la semilla que es ahora 5 Sentidos NOA, revista sobre arte y cultura que ganó uno de los diez premios otorgados por el concurso de publicaciones culturales vernáculas Abelardo Castillo, de la Secretaría de Cultura nacional, y que saldrá al ruedo en abril. “Estamos en una etapa de precisión administrativa y comercial, ya que la intención es que se pueda sostener más allá de los cuatro números que nos permite el premio”, detalla el cubano en diálogo con Agencia NAN.

A través de 32 de páginas, la flamante publicación intentará “vincular la región del noroeste argentino desde su diversidad cultural, entendiendo a ésta como vehículo de desarrollo”, explica, y en ese sentido añade que una de las finalidades de la revista es consolidar un espacio de reflexión sobre las “diversas tradiciones del NOA y las tensiones actuales de la globalización”, tirones que se ponen muy de manifiesto en una región culturalmente vasta. De allí, el nombre de la revista: “Los cinco sentidos representan a las cinco provincias que conforman actualmente el NOA, y apelamos a la palabra sentidos no sólo desde lo sensorial sino también como construcción de identidad”, zanja Betancourt.

Creada por el cubano junto con la editora Virgina Piera, 5 Sentidos NOA es el manifiesto final de una “confluencia de proyectos personales”. “Ha sido viable porque tanto Virginia como yo y las autoridades de la Fundación Cosmo (fundada en 2007 para promover la cultura salteña) nos avalamos. Teníamos más o menos ideas concurrentes respecto a la necesidad de una publicación cultural que abarcara la región y que se basara en la pluralidad y la diversidad de voces y culturas”, comenta.

Una curiosidad que no es tal en la mayoría de las revistas autogestivas: no tendrá lo que en las empresas periodísticas se conoce como “consejo de redacción”, un “riesgo” que por contrapartida “garantiza cierta amplitud”. “Hemos decidido trabajar de forma abierta, así que siempre aparecerán diferentes firmas, según la temática de cada número”, amplía Betancourt. También será amplio el arco de formatos periodísticos y artísticos que contendrá la revista: habrá crónicas, ensayos, entrevistas, reportajes; en suma, “todo formato que sea funcional para comunicar”.

Pero, ¿de dónde surge esa necesidad? Bentancourt habla de un “vacío editorial en Salta”. “Ningún contexto en la actualidad mundial es fácil para una publicación cultural. Sin embargo, lo que en Salta pareciera ser un vacío respecto a estas revistas, puede ser una oportunidad para arribar con un producto que se dispone a explorar los sentidos de toda una región.” En ese sentido, 5 Sentidos NOA se pone como función “aportar al discernimiento”. Es que, en su perspectiva, “leer es siempre una elección consciente; el lector de revista prescinde de la ligereza y los excesivos datos de los periódicos y aventaja la lentitud estructural de la academia”. Por eso, si tuviera que vender la revista, lo haría ofreciendo cultivar juntos “una mirada crítica, en la mejor de las acepciones”.

lunes, 17 de enero de 2011

Discos: “Play al viejo walkman blanco” (Valentín y Los Volcanes, 2010).-

El último trabajo del grupo indie de La Plata es como una golosina: provoca adicción y dan ganas de repetir el bocado una y otra vez por la consistencia de sus canciones y el gusto que da disfrutar el cruce de rítmicas precisas como sabores.

Por Luis Paz

Buenos Aires, enero 16 (Agencia NAN-2011).- El disco debut de Valentín y Los Volcanes es una golosina con ciertas particularidades poco comunes en la caramelera del rock joven argentino. Play al viejo walkman blanco es masticable por igual para los acostumbrados al lo-fi y para los habituados a las FM; pero también tiene una vida útil que lo vuelve turrón más que pastilla. Pese a lo obvio, además de la variedad “dulce” de cuando el cantante Jo Goyeneche se vuelve cronista de la amistad (y del amor como otro tipo de amistad), el disco tiene destellos ácidos, como cuando Jo se acomoda como narrador post--adolescente de la salida de la fantasía. Al precioso packaging, también creado por ellos, sólo le falta precisar los ingredientes de un disco rico en azúcar, proteínas, melodías, vitamina C y arreglos; ideal para llevar en el bolsillo. Es una lástima que en el ferrocarril Roca no los vendan y prefieran comerciar cuchillos y candados.

Pero si este disco es una golosina es por la adicción que provoca escucharlo, con la consabida subida de la dopamina que desde el chocolate al sexo, pasando por otras golosinas como la marihuana y las canciones, todo candy debe desatar. Y si el disco no se agota con la repetición de las escuchas --y perdón lector por la catarata de derivaciones lógicas que parten de aquella idea inicial-- es porque detrás de la consistencia de las canciones aparece una mirada, un fresco en ocasiones manifiesto y en otros sólo fotografía, sobre la procesión consciente hacia la adultez, llevando la fantasía en la guantera de la mente: Santa Claus, sus renos, un chico cazando abejas, una chica que baila y muere en la pista de baile, los lagos del sur, las piedras al lago, el Jesús estrella del pop mundial y una plaza cerrada que se parece a la casa de alguien.

Musicalmente, Valentín y Los Volcanes apuestan a cruzar rítmicas opacas con guitarras afiladas por la piedra de un afilador en bicicleta inglesa, en una plaza a media tarde y entre bocinazos (o sea: reverb, distorsión, noise, lo-fi y dream pop). Climáticamente, esa música no podría ser más precisa para este combo de doce canciones donde también hay tostadas (miles), jalea, pararrayos e inmortalidad, como en un gran collage que cruza la infancia erótica con el Tánatos de la adultez, el primer amor con el paso en falso y las anécdotas de facultad con un viaje a la Patagonia. Todo logrado por Goyeneche, la guitarra de Kosinski, la batería de Leti Villera (el núcleo de la banda), con ayuda de los bajos de Francisco Gómez y Felipe Gaspari, los coros de Ro Marques Casimiro, la trompeta de Pablo Perazzo y Shaman Herrera en la consola.

Poéticamente, Play al viejo walkman blanco es riquísimo en un espectro amplio que va de la clase B al romanticismo clásico, el verso maldito y el benevolente, una ternura infinita para denunciar la maldad y una claridad cuentapropista (por lo original) para decir verdades. “Mi nombre es homeless, vivo esperando. Esta noche haré autostop a un coche fúnebre y me llevará a la ciudad de los muertos. Estar ahí será ideal, el paraíso eterno”, un pasaje. “Asesinaste a Santa Clauss, yo asé a los renos viejos”, otro más de nostalgia inagotable. Y “me siento una publicidad”, otro momento tremendamente contundente de las letras valentinas.

Cualquier estudiante que vaya a comenzar su segundo o tercer año de universidad en 2011 debería pasar el verano en compañía de este disco, recordando lo atravesado y augurando lo que resta por venir. Sobre todo para cantar, si no te tocó en suerte una escapada veraniega: “Todos se fueron, todos se fueron, todos menos vos y yo”, abrazado a tu chic@, tu perro, tu oso de peluche o la foto de tu abuel@ fallecid@. El combo es vida, muerte y resurrección; y este disco se ocupa, tal vez sin quererlo, de brindarle unos momentos a cada instancia de ésas.

Sitio: http://www.valentinylosvolcanes.com
MySpace: http://www.myspace.com/valentinylosvolcanes

viernes, 14 de enero de 2011

Una ficción de terror para una realidad ídem.-

Un grupo de treinta vecinos de los rincones más pobres de Avellaneda filmará en febrero una película de zombies, seres que son los propios habitantes del barrio Villa Luján afectados por los nauseabundos olores del arroyo Sarandí. “Es muy fácil echarle la culpa a empresas, políticos y funcionarios, que por supuesto tienen mucha responsabilidad; pero creemos que la indiferencia social es la tercera pata de esta mesa de contaminación urbano-industrial”, explica Néstor Saracho, ideólogo del proyecto.

Por Sol Tiscornia
Fotografía gentileza de Vecinos de Villa Corina por un Futuro Mejor

Buenos Aires, enero 14 (Agencia NAN-2011).- Una nena. Una mamá. Un arroyo. La mamá grita: “Ahí no, nena.” Pero la nena no obedece. De pronto, ya no hay nena: hay un zombie. Entonces, la mamá vuelve a gritar. Alarmada, aparece una vecina, que se une a la labor de llenar el aire de alaridos. El ruido atrae a la almacenera de enfrente, al verdulero y por qué no también al jubilado que vive en la esquina. Todos miran atónitos la masa verde y marrón que gime delante de ellos, chorreando baba y confusión. No lo dicen, pero saben que ya no hay vuelta atrás: cuando una nena se convierte en muerto andante ya nada es igual en un barrio.

La almacenera hace fuerza y le sale una lágrima. La mamá se agacha y se agarra la pollera tapándose la cara. Atrás, a pocos metros, un hombre empieza a aplaudir y sonríe, porque sabe que es así como un grupo de vecinos de los rincones más pobres de Avellaneda logra rodar un corto para denunciar la contaminación con la que están obligados a convivir y con la que deben lidiar también hoy, cuando los olores que emana el arroyo Sarandí ya son parte del aire.

Será de terror, sin dudas. Fueron unos treinta vecinos --diez adultos y veinte chicos-- los que, convertidos en cineastas amateurs, armaron los últimos detalles del guión. Comenzarán a rodarlo la segunda quincena de febrero en viviendas del barrio Villa Luján. Construirán con paisajes nocturnos y maquillaje verde una ficción que muestra cómo los chicos que pasan sus días al lado del arroyo Sarandí se transforman en zombies al inhalar su olor. Analizaron cada detalle de los diálogos, la escenografía y el vestuario para crear su propia fábrica de miedo. Sin embargo, saben muy bien que la mayor cuota de crueldad la proveerá la realidad: la chapa, el barro y los interminables destellos de restos de vidrios, plásticos y metales que conforman el suelo que rodea al arroyo, uno de los principales canales de Avellaneda que desemboca en el Río de La Plata llevándose la mugre y los químicos que las fábricas linderas no quieren tener cerca.

“Nuestro objetivo es generar un espacio de participación y de estimulación a la acción ciudadana. Es muy fácil echarle la culpa a empresas, políticos y funcionarios, que por supuesto tienen mucha responsabilidad; pero creemos que la indiferencia social es la tercera pata de esta mesa de contaminación urbana-industrial”, explica Néstor Saracho, ideólogo del proyecto y uno de los fundadores de la Asociación Civil Vecinos de Villa Corina por un Futuro Mejor, agrupación que está a cargo de llevar el corto adelante junto a la productora independiente y autogestionada Cosamostra, especialista en cine de terror.

La protagonista será una nena, interpretada por una vecinita de Sarandí, y no faltarán los personajes típicos de todo desastre social: un empresario “bien garca” y un político “bien chanta”. La mayoría de los actores serán chicos y fueron ellos, también, los que armaron el storyboard con ayuda de una decena de adultos. “Los niños y las niñas son más sensibles hacia las cuestiones ambientales. Además, si de chico te impregnás de estas temáticas, vas a estar mejor preparado cuando llegues a la adolescencia y la juventud, y con la fuerza de esa época podés encausar mejor tus ideales en acciones”, asegura Saracho, que ya tiene a cuestas protestas, juntadas de firmas, una jornada artística bautizada Arroyo Fest y hasta una elección de la Reina de la Contaminación para reclamar por la polución de las aguas del canal Sarandí. Desde hace dos años busca distintas alternativas de comunicación para concientizar a sus vecinos sobre diversos factores que atentan contra su bienestar. Además, dicta talleres de producción musical en escuelas de Villa Corina, cuyos alumnos participaron de la muestra colectiva e itinerante “Ningún pibe nace para chorro”, impulsada por la cooperativa La Vaca.

La idea de la producción audiovisual devino de un proyecto de dibujar cómics para repartir por el barrio. Pero para que la concientización fuera realmente efectiva, Saracho sabía que necesitaba de la participación de los vecinos, que sean ellos mismos quienes se pinten la cara de verde y escriban las líneas para retratar su propia convivencia con la suciedad y el abandono. Porque tal vez la mirada ajena de la cámara hiciera surgir una reacción lo suficientemente fuerte como para que las voces de reclamo suenen más alto y traigan, por fin, una solución. “La situación en la que viven los más pequeños es lo más movilizador y conmovedor, desde los que tienen problemas de salud hasta los que sufren el déficit de vivienda. Notamos que hay un acostumbramiento a estas situaciones de contaminación. Si todos participáramos activamente, no padeceríamos lo que padecemos”, advierte.

La realidad y la ficción esta vez no competirán: se acompañarán. La realización y futura proyección del corto se harán en conjunto con la de un documental, también impulsado por la asociación civil de Corina, en el que se mostrará y narrará, en voces de sus propios habitantes cómo es vivir a orillas del arroyo Sarandí. “Los principales problemas son alergias en la piel y padecimientos respiratorios. Hay casos de cáncer en la zona y hay que lidiar con los insoportables olores, que llegan a hasta más de diez cuadras de distancia. La gente de Villa Luján está en un estado de déficit de vivienda muy alarmante”, detalla Saracho.

La post producción y la edición estarán terminadas para después de mitad de año. Harán también un trailer para tentar a maestras de escuelas a que proyecten el corto en sus aulas. Ya tienen prometido un lugar en el Festival Buenos Aires Rojo Sangre (BARS) de este año e incluso ya está casi confirmado el nombre: Corina mutante. Sólo resta que los zombies ataquen para, por fin, revivir la ilusión de bañarse en aguas limpias.

martes, 11 de enero de 2011

Poemas perpetuados en la memoria política.-

La editorial Los Detectives Salvajes publicó parte del contenido de la libreta roja de Joaquín Arreta, desaparecido durante la última dictadura militar y cuya obra fue rescatada como testamento de Néstor Kirchner.

Por Guillermina Watkins
Fotografía gentileza de Julián Axat

Buenos Aires, enero 11 (Agencia NAN-2011).- Suele decirse que las cosas empiezan a ser cuando alguien las ve (o las comenta) por primera vez. Y en casos extremos, de catástrofe o terrorismo de Estado, donde se pretende borrar rastros de lo anterior, las huellas siempre quedan; están latentes en la palabra y el recuerdo de los otros. Como el diario de Ana Frank, como el relato de Roberto Bolaño “Los detectives salvajes” (y nombre que Axat y Aiub se ponen al hombro para nombrar su proyecto), en el que un grupo de poetas surca las imposibilidades para encontrar los rastros de la poeta mexicana y desaparecida Cesárea Tinajero, o también la cantidad de papeles, rastros, objetos, huellas y palabras escritas no al azar de tantos poetas y escritores que fueron “chupados” por el último gobierno militar que, con el afán de “desaparecerlos de la faz de la tierra”, no pudo borrarlos del todo. Así también es el caso (y el proyecto) en el que por quinta vez, los editores se embarcaron para lanzar el quinto libro de la colección Los Detectives Salvajes, en mayo de 2010: sacar a la luz el libro de poemas de Joaquín Areta, que se mantuvieron vivos en una agenda roja que su mujer, la diputada por el Frente para la Victoria Adela Segarra, guardó por muchos años y que hoy sale a la luz con el nombre Siempre tu palabra cerca.

¿Quién es este juglar que aparece en la escena poética y política de 2010? Joaquín Areta nació en Corrientes en 1955 y perteneció a una generación de poetas militantes como Walsh, Urondo, Bustos, Gelman, pero con la diferencia de que Areta militó de muy joven, escribió joven, murió joven y, a diferencia del resto, a partir de 2005 recién se empezó a escuchar su nombre. ¿Por qué? Porque en ese año, el por entonces presidente Néstor Kirchner eligió un poema suyo para abrir la Feria del Libro Internacional y marcó su destino y el de Joaquín en una misma vez. La de él, porque el poema de Areta se convirtió en su testamento final y la de Areta, porque su lectura sirvió para resucitar una voz más de los que forman parte de la Argentina Secreta. Un acto de justicia poética que sirvió para que ambos quedaran perpetuados en la memoria política del país. Un poema que, además, es un posicionamiento político tajante y dice así:

Quisiera que me recuerden
sin llorar ni lamentarme
quisiera que me recuerden
por haber hecho caminos
por haber marcado un rumbo
porque emocioné su alma
porque se sintieron queridos, protegidos y ayudados
porque interpreté sus ansias
porque canalicé su amor.

Quisiera que me recuerden
junto a la risa de los felices,
la seguridad de los justos,
el sufrimiento de los humildes.
Quisiera que me recuerden
con piedad por mis errores,
con comprensión por mis debilidades,
con cariño por mis virtudes,
si no es así, prefiero el olvido,
que será el más duro castigo
por no cumplir mi deber de hombre.

Un poema y a la vez un presagio. Un poema que reunió a dos personas de una misma generación y un material que por primera vez se hizo público gracias al andar detectivesco de Axat y Aiub. La libreta roja de 31 poemas fue el legado que Joaquín le dejó a su mujer y una de las pocas cosas que ella agarró la noche que escapó con su pequeño hijo en brazos. Esa libreta, además de ser un libro de poesía en potencia, fue el único recuerdo de Joaquín y el espacio-momento de reencuentro y reflexión entre la familia que quedó con Adela y su pequeño hijo Jorge Areta, poeta, músico y guardavida. “Yo siempre tuve la libreta. Dio vueltas por todo el mundo con nosotros, la fuimos fotocopiando e incluso la perdí y la volví a encontrar. Pero siempre circuló por el ámbito privado hasta que Julián Axat insistió y nos motivó a mí y a mi hijo a hacerlo, a publicarlo”, recordó Segarra en diálogo con Agencia NAN.

Siempre tu palabra cerca es, también, una herramienta contra el olvido, un libro de época donde se habla del amor, la lucha, la coyuntura de los sesenta/setenta, el amor, el compromiso, los compañeros y el rol como militantes. Un testimonio de la palabra viva que sale a la luz en momentos donde algunas heridas parecen querer madurar, para recordar a los que ya no están, a los que lucharon y a los que siguen luchando. Para intentar, aunque no estén presentes físicamente, despertar las mentes, siempre con la palabra cerca.

-- ¿Qué puede contar de los poemas y cuál es el sentimiento al darlos a conocer?
-- Son un puñado de poemas, alrededor de 30, y también hay algunas cartas en la libreta que no se incluyeron. Todos tienen que ver con temas de la época: el amor, la guerra, la lucha, la coyuntura de ese momento, el compromiso, el rol como militantes. Yo creo que esto tiene que ver con salir de lo privado a lo público y que desde 2003 hasta ahora hay una política de Estado de la memoria, la justicia y la verdad, para que se reivindique la historia, porque hasta hace poco éramos víctimas de la teoría de los dos demonios y ahora se dieron las condiciones de una reivindicación. Y así se nos dio el empujón para mostrar el material. Sentimos que en este momento lo podemos hacer público porque en algunas cuestiones habremos madurado, pero maduró nuestra historia en este proyecto también. Tengo esa sensación y mi hijo la comparte con otras características, la reivindicación de Joaquín y de otros amigos de la familia desaparecidos.

-- ¿Cómo es la historia del poema “Quisiera que me recuerden” y cómo llegó a manos de Néstor Kirchner?
-- Joaquín escribió ese poema en 1978, poquito antes de desaparecer el 29 de junio, unos días después del Mundial de Fútbol. Él siempre escribía y tenía una libretita en la que iba escribiendo esas últimas poesías. Y la noche que desapareció yo alcancé a agarrarla aunque no había leído todavía esos poemas. Desde ese día hasta el año pasado que los editamos, la libretita fue mi encuentro intimo con Joaquín. Respecto a cómo le llegó a Néstor Kirchner, la verdad fue una casualidad. El eligió un poema del libro La palabra viva, que reúne poemas de desaparecidos y ex militantes, y justo eligió el de Joaquín. Para mí fue un honor que él lo eligiera para leer porque yo creo que sintetiza toda una época. Joaquín y Néstor, además, se deben haber conocido porque ambos militaban en La Plata, pero no tengo certezas de ese encuentro.

lunes, 10 de enero de 2011

Antología de cuentos II (Taller literario de la Escuela de Arte Banfield Teatro Ensamble, 2010).-

El segundo compendio de cuentos surgido de los artistas integrantes del espacio artístico de la zona sur regala historias cortas, plagadas de sentires, pesares, sueños y deseos ficticios.

Por Ailín Bullentini

Buenos Aires, enero 10 (Agencia NAN–2011).- La tapa se presenta sobria. La contratapa propone una invitación, mágica, poética y cruel. Dentro, las historias que se suceden a lo largo de las 120 páginas regalan un viaje por sentires, pesares, sueños y deseos ficticios que permiten, a la vez, conocer a cada uno de sus creadores. La antología es una segunda selección de las mejores producciones de los siete integrantes del Taller Literario de la Escuela de Arte Banfield Teatro Ensamble. Siete hombres y mujeres, maestras, contadoras, empelados bancarios, psicólogas; mamás, papás, esposas y maridos; hermanas, amigas y abuelas, que lograron abrir un espacio en medio de tanta rutina para poder convertirse en escritores. Y la creatividad fluye por ese centenar de páginas, y con ella se lleva mucho de cada uno. El resultado: un puñado de historias que vuelan e incitan a volar.

La antología es el segundo compendio de cuentos que nace del grupo literario del espacio artístico del sur del conurbano, coordinado por la escritora Cecilia Vetti. Y sí. Hay quienes se sentirán medio perdidos al encontrarse con las primeras páginas del libro, en la que la coordinadora realiza una especie de presentación de cada uno de los autores, a quienes, a su vez, les regala un resumen de sus avances y logros en el oficio. Pero, claro, el lector busca historias, y puede que no comprenda claramente si se trata de una producción de los escritores para que los lean, una muestra de lo bien que pueden tejer historias aquellos que viven de cualquier otra cosa menos de la literatura, o la demostración de una prueba superada para aquellos que se encuentran con la hoja en blanco semana tras semana.

No importa. Ante la duda, es preferible dejar las formalidades de lado y zambullirse en los cuentos. Nadar por las aguas de esa mujer que quería ser árbol, surcar los remolinos que provocan la desesperación de los gritos de una vecina, navegar con el ritmo de la brisa mansa de aquel cuyos ojos se despiertan después de haber pasado años sin ver o balancearse con la melodía de un piano que suena en plena madrugada.

Las historias que ofrecen Mabel, Ana María, Silvia, Graciela, Pedro, Amanda y Lucía invitan a bucear en cada una de sus creaciones y su cotidianeidad. En muchos casos, las dedicatorias que inauguran cada cuento permiten vislumbrar que cargan con símbolos autorreferenciales, trabajados con la delicadeza suficiente como para dejarle al lector la libertad de emprender el vuelo de la imaginación. Son construcciones sencillas, abundadas por imágenes logradas; algunas muy bien logradas. Todas, sensibles. Son relatos cortos, amenos a la lectura. Ideales para desentrañar en tardes de sillón y luz del día.

viernes, 7 de enero de 2011

Con la defensa y la promoción de la cultura como MECA.-

La Ciudad de Buenos Aires no es un lugar sagrado para los artistas, si no todo lo contrario. Por eso, integrantes de distintos centros culturales crearon el Movimiento de Espacios de Arte y Cultura para fortalecer posturas e impulsar la implementación de una ley que los ampare, la creación de un régimen de concertación para los espacios más pequeños, así como la puesta en marcha de la Ley de Promoción Cultural, sancionada en 2006. La idea es proteger a la actividad de todos los colectivos y garantizar la seguridad de esos núcleos de creación artística.

Por Esteban Vera
Fotografía gentileza del C.C. Matienzo

Buenos Aires, enero 7 (Agencia NAN-2010).- En la terraza de una casona antigua de dos pisos y paredes intervenidas con pinturas, tres jóvenes acomodan sillas modestas y una lamina blanca donde proyectarán, bajo las estrellas, el film Mala sangre, de Leos Carax, clásico francés de los ‘80. Mientras, en el segundo piso del edificio se expone una muestra de fotografía de Iara Kremer y Geraldine Baron, que captura las tramas de la mentira y las contradicciones de los lazos familiares. Como tantas otras, estas son algunas de las actividades que se llevan adelante desde noviembre de 2008 en el Club Cultural Matienzo (CCM) --Matienzo 2424, Belgrano--, con un espíritu autogestivo. Un espíritu que comparten los centros culturales porteños que integran el Movimiento de Espacios de Arte y Cultura (MECA), una asociación sin fines de lucro que se propone defender estos espacios, impulsar una ley que los ampare y además reclamar la reglamentación de la Ley de Promoción Cultural, sancionada en 2006 por la Legislatura. Es que, cientos de espacios independientes aún no consiguen habilitación y otros funcionan pero corren peligro de ser clausurados. Por lo visto, “la cultura no ha estado en la agenda de (Mauricio) Macri, salvo en algún que otro festival gratuito. Pero no ha habido políticas culturales, dado que se ha dedicado más a arreglar los baches de la ciudad”, plantea en términos contundentes Claudio Gorenman, uno de los fundadores del CCM y frontman de asuntos legales del MECA.

Los espacios culturales autogestionados surgieron tras el estallido económico, político y social de 2001. “Entonces se dio una proliferación porque la gente necesitaba volver a interesarse en lo social desde un espacio de sentido que halló en la cultura, ya sea través de la música, las artes escénicas, la pintura, para contactarse entre sí”, comenta Gorenman, sentado en una de las mesas del bar del CCM, durante una charla con Agencia NAN. El titular de asuntos legales del MECA también plantea una reacción contra los medios de comunicación: “Es una necesidad para romper con el imperio de la televisión, donde es fácil caer en Showmatch, pero también contra la virtualidad de las comunicaciones de Facebook o el MSN. Es una reacción al mundo que nos propone la tecnología.”

El Centro Kultural y Cooperativa de Trabajo Trivenchi (CKT) es un proyecto que nació hace una década, cuando un grupo de cirqueros ocupó un viejo taller mecánico de Villa Crespo. Dos años y medio después lo convirtieron en una cooperativa y centro cultural. Sin embargo, tras una denuncia penal por usurpación, fueron echados. Con el apoyo de los vecinos lograron, posteriormente, que el gobierno porteño les cediera un antiguo predio en Constitución, en El Galpón (avenida Caseros 1712, Constitución), un predio de chapas negras y vidrios, con paredes pintadas con grafittis. Allí se realizan talleres de malabares, acrobacias, danza, expresión corporal, teatro, tango, yoga, tela, palos chinos y clown, entre otros. El barrio accede a los talleres y a espectáculos a la gorra. Por el Circo Trivenchi (así lo conocen los vecinos) pasan de 400 a 500 personas por mes.

El CKT es uno de los espacios culturales que han visto multiplicados sus problemas desde el comienzo de la administración macrista. Problemas que se agrandaron desde la tragedia del boliche Beara, donde en septiembre pasado murieron dos chicas y 33 jóvenes sufrieron heridas al derrumbarse un entrepiso de durlock. Desde entonces la Agencia Gubernamental de Control puso en marcha a un ejército de inspectores con la misión de clausurar pequeños locales que no cuentan con habilitación o no cumplen algún requisito. “Hace unos meses tuvimos inspecciones casi todos los días, pero contamos con todas las medidas de seguridad para seguir funcionando”, sostiene el clown Manuel González, del CKT. En abril de 2009, recibieron una orden de desalojo del gobierno de la Ciudad, pero tras conseguir una cautelar, esperan que el Poder Judicial resuelva. Mientras tanto esperan que los legisladores sancionen una propuesta de Juan Cabandié (Frente para la Victoria) que dispone cesión en comodato por 20 años del galpón.

Además, del CCM y CKT, Meca –-que se conformó a mediados del año pasado-- reúne a otros 14 espacios: Casa Brandon, Acoyrá, Ladran Sancho, Casa Jache, Club del Mundo, El Emergente, El Pacha, El Surco, Espacio Cultural Julio Cortázar, La Brehca, MTR Dignidad, Usina Cultural del Sur, Visha Bravar y Vuela el Pez. Todos surgidos en los últimos años. “La idea principal del movimiento es la defensa de los centros, pero también la colaboración. Así organizamos en diciembre un festival, compartimos proveedores de bebidas, arquitectos y nos ayudamos en todo lo que podemos”, detalla Gorenman.

Para tapar el bache

Uno de los principales objetivos del Meca es la reglamentación de la Ley de Promoción Cultural (Ley N° 2176), que fomenta en el artículo 8 “la creación de casas de culturas en las comunas con el objeto de promover la difusión y estímulo de la actividad cultural comunitaria”. “La constitución de la Ciudad le da un estatus estratégico a la cultura, mientras la ley 2176 la ubica a la altura de un derecho humano”, remarca Gorenman. Por otra parte, la organización elabora una propuesta consensuada que promueva la habilitación de centros culturales pequeños, con requisitos básicos de seguridad y una certificación de un arquitecto. Además, la norma permitiría que puedan funcionar al mismo tiempo que la habilitación está en trámite. Es que ahora para abrir las puertas de un espacio cultural, las normas exigen que la habilitación sea un hecho. Pero la legislación no contempla a los centros culturales pequeños y autogestionados, que deben recurrir a otras figuras, como la de club que implica crear una asociación civil para iniciar el trámite. Entonces, algunos funcionan en la clandestinidad por esas ineludibles dificultades.

Otro de los fines apunta a la creación de un régimen de concertación para la promoción de los centros culturales, que permitiría la protección y el fomento de la actividad de estos pequeños lugares. Ya ocurre con el Régimen de Concertación para la Actividad Musical no oficial en la Ciudad de Buenos Aires --reglamentada en diciembre último-- y con las a salas de teatro ubicadas en espacios no convencionales de la ciudad, que consiguieron en diciembre pasado la aprobación de una ley que los beneficia. “Compartimos la preocupación por garantizar la seguridad de todos dentro de nuestros espacios. Pero la falta de apoyo económico y la decisión del Gobierno de la Ciudad de imponer multas inaccesibles y clausuras ridículas nos separan cada vez más de la posibilidad de alcanzar las condiciones exigidas”, comentó Gorenman.

jueves, 6 de enero de 2011

La batalla del movimiento, al papel.-

¿Cómo contar con palabras la danza contemporánea? A partir de esa inquietud, Coreógrafos, Bailarines e Investigadores del Movimiento de Rosario (Cobai) crearon Inquieta, una revista trimestral que tiene como fin abrazar un público “infinito”, para que ejercer la disciplina ya no sea como patinar sobre la superficie de un rayador.

Por Ailín Bullentini
Fotografía gentileza Cobai Rosario

Buenos Aires, enero 6 (Agencia NAN ‑ 2011).- Reconocen como una tarea difícil el intento de contar con palabras la danza contemporánea, algo que cobra sentido sólo con el movimiento de los cuerpos. Pero los Coreógrafos, Bailarines e Investigadores del Movimiento de Rosario (Cobai) le pusieron el pecho y se tiraron a la pileta con Inquieta, una revista trimestral que tiene como objetivo abrir el mundo de la danza contemporánea de esa ciudad de Santa Fe y del país al resto de la sociedad. “Es un modo diferente de aparecer públicamente, de responsabilizarnos y dejar de esperar, de asumir un rol en la construcción social de esto que nos convoca y nos gusta hacer”, se animó a definir Verónica Rodríguez, integrante de la comisión directiva del colectivo y del consejo editor de la publicación, una de las diez ganadoras del concurso Abeladro Castillo, de la Secretaría de Cultura nacional.

-- ¿Qué se cansaron de esperar?
-- Que los obstáculos a los que se enfrenta “la contemporánea” se resuelvan por la providencia o por algún proyecto político de otro. Creo que es apropiarnos de lo que nos pasa, ponerle palabras, sacarlo a la luz y hacerlo público desde un lugar muy propio.

Comienza la charla virtual, y Verónica Rodríguez le explica a Agencia NAN los baches que hacen que el andar por el sendero de esa disciplina del movimiento sea como patinar sobre la superficie de un rayador: circuito chico, cerrado, falta de fomento estatal, falta de difusión, ghetto. “La danza es un grupo menor dentro de la masa de artes escénicas. En forma aislada, es muy complejo tener peso en las decisiones políticas que atañen a la distribución equitativa de recursos y posibilidades de crecimiento. Por ejemplo, en Rosario no hay salas para danza. Entonces todos los laburos que se hacen son en espacios reducidos que coartan la dimensión de la oferta. El límite espacial es un problema a abordar políticamente, al igual que la difusión y la lucha en el terreno de la comunicación”, insiste.

La primera batalla decidieron librarla hace poco más de una década, en 1998, cuando se animaron a conformar el colectivo. Por entonces, la promulgación de la ley de teatro había impulsado la creación del Instituto Nacional del Teatro, y entendieron que para poder participar de ese espacio necesitaban organizarse. Así, de la unión de tipos y tipas que se conocían de clases de danza y de bailar en espectáculos independientes que circulaban por las calles de la ciudad santafesina de Rosario, surgió la asociación civil. “Era necesario asociarnos. Generalmente quedamos fuera de los circuitos de comerciales, porque así lo buscamos, pero de esa manera es una actividad difícil de sostener. La contemporánea es netamente independiente y no se puede subsistir sino es en forma colectiva”, considera Verónica.

Pero no fue hasta principios de 2010 que la razón de ser de Cobai dio una triple déboulé l`aire --tres vueltas sobre el eje del mismo cuerpo en el aire, de un solo envión: una figura dificilísima en la danza--. Porque a las actividades que siempre realizaron como colectivo, que tienen que ver con gestionar espacios de ensayo y de exhibición gratuitos o a muy bajo costo para los realizadores, organizar seminarios y festivales --El Cruce es muy conocido en la provincia--, sumaron la realización de Inquieta.

En parte, la lucha en los medios de comunicación forma parte del abordaje político que Verónica apuntaba rato antes. “Es indispensable, en primer lugar, para dejar de lado el discurso de ‘pobres bailarines, últimos orejones del tarro’, y después para abordar desde la palabra todas las otras cuestiones que nos pasan”, explica la muchacha. Además, claro está, la publicación también sirve para difundir la producción local. Por si usted, señora, no logra comprender aún, estos rosarinos bailan “raro”, pero no comen vidrio: “La difusión de la danza contemporánea es una herramienta muy importante para resolver, de alguna manera, el aislamiento en que esa disciplina se encuentra. Socialmente, lo que hacemos sigue apareciendo como poco conocido.”

Si se le pregunta a un grupo de gente que no es del palo si sabe de qué se trata la danza contemporánea, es muy probable que la respuesta sea: “Sí, de bailar.” “La explicación se hace muy difícil desde la oralidad”, apunta la bailarina que comparte la edición de la publicación junto a su compañera Abigail Gueler. Entonces, la vuelta que pensaron en darle tiene a la revista como protagonista. ¿Por qué? Pues porque ofrece una red amplia de vías desde las que entrarle al tema. Los artículos que poblarán sus páginas constituyen investigaciones y artículos sobre novedades de la disciplina, “escritos para que lo pueda comprender el común de la gente. Inquieta no es sólo para entendidos --apunta una de sus creadoras— sin que se pierda la idea de permanente búsqueda que hace al arte contemporáneo”.

También hay artículos de opinión, que más que opinar, enseñan; notas sobre personajes destacados de la danza y de lo que sucede con la disciplina en la región. Además, las páginas tienen una carga muy importante de crónicas y escritos en primera persona en las que se pueden encontrar experiencias de los realizadores, de los bailarines y del resto de los personajes que forman parte del mundillo de “la contemporánea”. Ahí está, para Verónica, el punto de equilibrio en el que el grupo se siente cómodo, algo así como realizado: “Hay que encontrar el encuentro entre la experiencia estética, artística y lo público desde distintos medios. Laburamos fuertemente desde lo corporal y eso hace difícil la construcción de cada historia. Si avanzamos en poder escribir sobre lo que hacemos, se abre un panorama muy interesante”, remarca.

Pero rápidamente se frena, y afirma: “Vamos de a poco. La escritura es realmente un desafío. Nos parece importante que la revista abra temas, genere preguntas. No tenemos intenciones de que sea una revista especializada, sino que el público se convierta en infinito.” En la publicación escriben socios de Cobai Rosario, pero puede hacerlo quien guste, ya que la producción de la publicación también es inclusiva: “Tenemos una estructura con secciones, pero con la flexibilidad suficiente como para que se sumen otros a escribir.”

Sitio: www.cobairosario.blogspot.com
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